V
    
-Mira, ésta es nuestra casa, éste nuestro techo. Contra la lluvia, contra el sol, contra la noche, la hice. La cueva no se mueve y siempre hay animales que quieren entrar. Aquí es distinto, nosotros también somos distintos.  
    -¿Distintos porque nos defendemos, Adán? Creo que somos más débiles.  
    -Somos distintos porque queremos cambiar. Somos mejores.  
    -A mí no me gusta ser mejor. Creo que estamos perdiendo algo. Nos estamos apartando del viento. Entre todos los de la tierra vamos a ser extraños. Recuerdo la primera piel que me echaste encima: me quitaste mi piel, la hiciste inútil. Vamos a terminar por ser distintos de las estrellas y ya no entenderemos a los árboles.  
    -Es que tenemos uno que se llama espíritu.  
    -Cada vez tenemos más miedo, Adán.  
    -Verás. Conoceremos. No importa que nuestro cuerpo...  
    -¿Nuestro cuerpo?  
    -...esté más delgado. Somos inteligentes. Podemos más.  
    -¿Qué te pasa? Aquella vez te sentaste bajo el árbol de la mala sombra y te dolía la cabeza. ¿Has vuelto? Te voy a enterrar hasta las rodillas otra vez.