XII
Es una enorme piedra negra, más dura que las otras, caliente.
Parece una madriguera de rayos. Tumbó varios árboles y
sacudió la tierra. Es de ésas que hemos visto caer de
lejos, iluminadas. Se desprenden del cielo como las naranjas maduras y
son veloces y duran más en los ojos que en el aire.
Todavía tiene el color frío del cielo y está
raspada, ardiendo.
-Me gusta verlas caer tan rápidas, más
rápidas que los pájaros que tiras. Allá arriba ha
de haber un lugar donde mueren y de donde caen. Algunas han de estar
cayendo siempre. Parece que se van muy lejos ¿a dónde?
-Ésta vino aquí. Pero la
llevaré a otro sitio. La voy a echar rodando hasta los
bambúes, los va a hacer tronar. Quiero que se enfríe para
abrirla.
-¡Abrirla! ¿Qué tal si sale una
bandada de estrellas, si se nos van? Han de salir con ruido, como las
codornices.