XV
Bajo mis manos crece, dulce, todas las noches. Tu vientre suave, manso,
infinito. Bajo mis manos que pasan y repasan midiéndolo,
besándolo, bajo mis ojos que lo quedan viendo toda la
noche.
Me doy cuenta de que tus pechos crecen
también, llenos de ti, redondos y cayendo. Tú tienes
algo. Ríes, miras distinto, lejos.
Mi hijo te está haciendo más dulce, te
hace frágil. Suenas como la pata de la paloma al
quebrarse.
Guardadora, te amparo contra todos los fantasmas, te
abrazo para que madures en paz.